DROGODEPENDENCIA

La palabra droga define a toda sustancia química de origen vegetal, animal o mineral que dentro de un organismo vivo modifica o interfiere el metabolismo celular, produciendo una respuesta a nivel de los tejidos. Cuando la droga está bien dosificada y aplicada por una vía pertinente se denomina fármaco.
La drogodependencia, farmacodependencia o drogadicción es un trastorno físico y psíquico de la salud producto del consumo frecuente de sustancias químicas de características adictivas. Estas drogas, llamadas psicoactivas, son utilizadas por vía oral, por inhalación, fumadas, inyectadas o esnifadas (aspiradas por la nariz de una sola vez) produciendo modificaciones en el sistema nervioso central con la consecuente alteración del comportamiento, de la percepción, de la conducta y del estado de ánimo del individuo. Las llamadas “drogas de síntesis” o “drogas de diseño” son productos psicoactivos fabricados en laboratorios clandestinos con fines recreativos. Su estructura molecular es ligeramente diferente a las drogas de las que derivan, pero con efectos iguales o más potentes sobre el sistema nervioso central.
Las drogas producen, por lo menos, alguno de los siguientes comportamientos: dependencia (deseo de consumir), tolerancia (cuando se necesita consumir más cantidad para sentir los mismos efectos que veces anteriores) y síndrome de abstinencia (conjunto de reacciones físicas y psíquicas que suceden cuando un individuo deja de consumir sustancias químicas a las que es adicto).
La aparición de la drogodependencia tiene que ver con la interacción de tres factores bien relacionados: el sujeto (personalidad y antecedentes), la droga (tipo, cantidad y frecuencia de consumo, vía de administración) y el medio ambiente que rodea al individuo. La drogodependencia queda manifiesta toda vez que la persona necesita imperiosamente consumir sustancias adictivas y conseguirlas de cualquier forma, cuando hay tendencia a aumentar las dosis con el objetivo de sentir los mismos efectos y cuando estos efectos obliguen a la dependencia tanto física como psíquica. La dependencia a las drogas acarrea muchos efectos perjudiciales, ya sean físicos, psíquicos y sociales. Dentro de los efectos físicos sobresalen la alteración de la memoria, insomnio, falta de apetito, disfunciones sexuales, padecimiento de enfermedades infecciosas (hepatitis B y C, SIDA), graves trastornos cardiorrespiratorios y muerte por sobredosis. La mayoría de las drogas quedan retenidas durante bastante tiempo en el tejido graso del organismo, a raíz de su condición de liposolubles. Aunque el individuo deje de consumir, puede tener sensaciones o vivencias idénticas a las manifestadas en tiempos de consumo, ya que la transformación de las drogas y su eliminación definitiva del cuerpo necesita, según características particulares de cada persona, de varios años.
Los efectos psíquicos negativos son disturbios en la personalidad, neurosis, agresividad, profunda depresión, alucinaciones y manifestaciones suicidas. Desde lo social, la adicción a las drogas conduce al aislamiento del entorno familiar, a la soledad, a la marginalidad, a la prostitución y a la delincuencia.
Las drogas se clasifican de diferentes maneras. De acuerdo a su origen hay sustancias químicas naturales como la cocaína y la marihuana (cannabis) y sintéticas como el ácido lisérgico (LSD) y la metanfetamina. Desde el punto de vista jurídico, hay drogas legales de tipo social, como el tabaco y el alcohol, drogas legales medicinales (medicamentos) y drogas ilegales o prohibidas, como la cocaína y el LSD.
De acuerdo a sus efectos farmacológicos sobre el sistema nervioso central se distinguen las drogas estimulantes, depresoras y alucinógenas. Las sustancias estimulantes (nicotina, cocaína, cafeína) aumentan la actividad motora y cognitiva, el estado de alerta y la atención. Además, actúan excitando el sistema nervioso central, disminuyen la fatiga y aumentan el estado de alerta, la frecuencia cardíaca, los movimientos respiratorios y la presión arterial. Las drogas depresoras (inhalantes, alcohol, heroína) reducen la actividad física, inducen al sueño y a la relajación. Las drogas alucinógenas (disociativas) como la marihuana, el LSD y la fenciclidina (PCP), actúan sobre el cerebro provocando distorsiones visuales y acústicas, alucinaciones, delirios y estados de confusión general.
Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) existe una serie de comportamientos que permiten evaluar la drogodependencia. Si en el último año una persona ha manifestado tres o más situaciones de las presentadas a continuación, se la debe considerar como drogodependiente.
INDICADORES PARA MEDIR LA ADICCIÓN A LAS DROGAS

- Fracaso al intentar suspender o disminuir la cantidad de droga consumida al menos por un mes
- Trastornos psicológicos (depresión, pánico, persecución) asociado al consumo de estupefacientes
- Historia de sobredosis accidental, tos crónica, convulsiones, hepatitis, SIDA, etc. asociado al consumo de
  drogas
- Imposibilidad de evitar la muy fuerte sensación por consumir drogas
- Aumento de la cantidad de droga para lograr el efecto deseado
- Cefaleas, sudor, temblores, insomnio en las horas o días siguientes al dejar de consumir drogas
- Descuido o suspensión de actividades importantes por el afán de conseguir y consumir drogas
- Mucho tiempo transcurrido consiguiendo, consumiendo o recuperándose de los efectos de la droga
- Persistencia en el consumo de drogas no obstante ser consciente del daño que ocasionan

Clasificación de algunas drogas adictivas
Clasificación de algunas drogas adictivas
Porcentaje de adicción de algunas drogas
(según la Organización Mundial de la Salud)
Porcentaje de adicción de algunas drogas  (según la Organización Mundial de la Salud)


DROGAS ESTIMULANTES
DROGAS DEPRESORAS
DROGAS ALUCINÓGENAS