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SINDROME UREMICO HEMOLITICO

Es una enfermedad infecciosa producida por un tipo específico de la bacteria Escherichia coli (E. coli O157:H7) que ingresa por vía digestiva a través de carne cruda o poco cocida, leche sin pasteurizar, frutas y verduras contaminadas y por medio del agua de natatorios o piscinas insuficientemente clorados.
Una vez que las bacterias ingresan por vía oral son absorbidas en el intestino por las microvellosidades y pasan a la circulación sanguínea. E. coli desarrolla una toxina llamada Verotoxina que provoca alteraciones en las arteriolas y capilares sanguíneos de los riñones y de otros órganos como los intestinos y el cerebro. Hay destrucción de los glóbulos rojos (hemólisis), trastornos en la coagulación por descenso del número de plaquetas y alteraciones de la función renal.
El síndrome urémico hemolítico se inicia con debilidad general, vómitos y diarreas semilíquidas al principio y sanguinolentas más tarde. Luego de 3-4 días el paciente presenta anemia por la destrucción acentuada de glóbulos rojos, palidez de la piel y una disminución en la producción de orina producto de la afección renal y del cuadro diarreico. Se han observado manifestaciones neurológicas atribuidas a lesiones vasculares en el cerebro.
El síndrome urémico hemolítico afecta especialmente a lactantes y niños menores de 5 años, aunque también pueden ser susceptibles los mayores. La enfermedad puede presentarse durante todo el año, siendo más común que aparezca en verano o en épocas de calor. Argentina es un país endémico con una incidencia de 450 casos anuales. La tasa de letalidad es del 3%.
No existen antibióticos, hasta el momento, capaces de destruir las bacterias que provocan el síndrome urémico hemolítico, por lo que el tratamiento de esta enfermedad es sintomático y requiere de cuidados intensivos. Se realizan transfusiones de sangre, reposición de líquidos y minerales y eventuales diálisis peritoneales que reemplacen la función renal. Tanto en niños como en adultos la enfermedad es de pronóstico reservado, pudiendo derivar en insuficiencias renales crónicas o producir la muerte.

Prevención
-Cocinar la carne de manera homogénea, en especial las albóndigas y hamburguesas. La bacteria muere a temperaturas superiores a los 70º C. El jugo de estos alimentos debe ser traslúcido, evitando la ingestión del producto si es de color sanguinolento o rosado.
-Consumir leche y sus derivados debidamente pasteurizados.
-Conservar la cadena de frío en alimentos refrigerados (carnes y lácteos).
-Lavar correctamente las frutas y verduras con agua potable.
-Evitar el contacto directo de carnes crudas con otros alimentos, ya sea en heladeras, bandejas o mesadas.
-Utilizar utensilios de cocina diferentes en la manipulación de alimentos crudos y cocidos, o lavarlos bien con agua y detergentes antes de que tomen contacto con alimentos cocidos. Tener especial cuidado en el uso de cuchillas, tenedores, cucharas, tablas, mesadas, etc.
-Consumir agua potable. Si existen dudas de la calidad del agua, hervirla durante diez minutos o agregarle dos gotas de lavandina por litro.
-Higienizarse las manos antes de preparar o consumir alimentos, luego de ir al baño y después de cambiar pañales.
-Educar a los niños en el lavado de manos con agua y jabón antes de ingerir alimentos y luego de ir al baño.
-No bañarse en natatorios no clorados ni en cursos de aguas contaminadas, ni permitir que los niños lo hagan.
-No concurrir a natatorios ni piscinas cuando se tiene diarrea.
-Asegurarse de realizar una perfecta cloración de las piscinas particulares.


Fuente: "CIENCIAS BIOLÓGICAS" - http://hnncbiol.blogspot.com