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MAL DE CHAGAS

Enfermedad parasitaria crónica, llamada también enfermedad de Chagas-Mazza en honor al médico brasileño Carlos Chagas y al médico argentino Salvador Mazza. El agente etiológico es un protozoario flagelado llamado Trypanosoma cruzi. El mal de Chagas-Mazza está distribuido desde el sur de los Estados Unidos hasta el sur de Argentina, donde están involucrados todos los países del continente en mayor o menor grado. Se calcula que unas 70 millones de personas tienen riesgo de padecer esta parasitosis interna en toda América. Las poblaciones rurales de bajas condiciones socioeconómicas y deficiente estado sanitario están más expuestas a contraer el mal de Chagas. No obstante, las migraciones internas hacia las grandes metrópolis han hecho variar el status epidemiológico.

El mal de Chagas se transmite al hombre por medio de un vector que se alimenta de sangre (hematófago) de nombre Triatoma infestans. Este vector es un insecto que adopta diferentes nombres según el país. Se lo conoce como vinchuca, benchuca, redúvido, chipo, chupo, chincha y chinche, entre otros.
Triatoma infestans (vinchuca)

Los insectos tienen por hábitat las viviendas hechas de adobe con techos de paja, encontrándose en las grietas de pisos y paredes, debajo de muebles, placares y todo objeto que no se mueve a diario ni es higienizado. También habita en gallineros y galpones. La poca iluminación favorece el desarrollo del triatoma. Estos vectores se alimentan durante la noche con sangre de personas o animales (perros, gatos, palomas, gallinas, caballos, ratones, etc.). Pueden succionar hasta medio centímetro cúbico de sangre en cada toma. Los animales no transmiten la enfermedad a los humanos. Solo actúan como reservorio del parásito.
Tripanosoma cruzi





Si las personas o animales tienen T. cruzi en sus organismos, el vector se infecta al succionar sangre. Los parásitos se reproducen en el interior de los intestinos del vector. Cuando la vinchuca se alimenta nuevamente, defeca sobre la piel de la persona susceptible y elimina los tripanosomas. Los parásitos atraviesan la piel por la herida provocada por la vinchuca al succionar, por el rascado o por las mucosas. Una vez que llegan a la circulación sanguínea, los tripanosomas se reproducen dentro de las células del hospedador, especialmente en las del corazón.


Otras formas de transmisión puede ser la congénita y por transfusiones de sangre parasitada. La mujer embarazada con mal de Chagas tiene probabilidades, aunque bajas, de transmitir la enfermedad al feto vía transplacentaria.
El bebé puede nacer sin presentar síntomas clínicos. La detección temprana permite la curación en la mayoría de los casos. El mal de Chagas tiene un período de incubación de alrededor de 7 días.

Signos y síntomas
Esta parasitosis interna adopta tres formas o cursos: agudo, intermedio y crónico.
-Fase aguda: se presenta fiebre, cefalea, escalofríos, dolor muscular, ganglios linfáticos inflamados, inapetencia y decaimiento general. Alrededor de un 5 % de los afectados suele presentar inflamación de los párpados. La fase aguda se extiende por 20-30 días, para luego remitir y pasar a la fase siguiente.
-Fase intermedia: no hay síntomas. Es un período de latencia que puede prolongarse por 10-20 años.
-Fase crónica: las afecciones cardíacas son las más frecuentes, con fibrosis y debilidad del músculo cardíaco. La fase crónica se acompaña de palpitaciones, dificultad respiratoria y disturbios digestivos. Esta etapa tiene una duración de 10-30 años.


Pronóstico
Es reservado. El pronóstico de la forma aguda depende de muchos factores, como la edad y el estado de salud y de nutrición de la persona afectada. Lo mismo cabe para el curso crónico, donde se tiene en cuenta el grado de insuficiencia cardíaca y la gravedad de las arritmias. Las personas afectadas pueden sufrir muerte súbita o luego de algún tiempo de padecer la parasitosis. En niños recién nacidos el pronóstico es siempre grave. En las zonas endémicas, el mal de Chagas se relaciona con la mortalidad infantil.

Tratamiento
El control médico es de suma importancia. Se emplean medicamentos antichagásicos para enfermos en fase aguda, con el fin de eliminar los parásitos. En la fase indeterminada, para detectar a tiempo el inicio de los signos y síntomas y actuar preventivamente. En las fases crónicas del mal de Chagas, toda vez que existan lesiones importantes que comprometan a los órganos, la medicación no será útil. No obstante, la actuación del médico especialista es fundamental para que disponga de estrategias para prevenir desenlaces fatales y para que el paciente tenga una mejor calidad de vida.

Prevención
Los gobiernos de los países afectados por el mal de Chagas tienen que establecer políticas que permitan a los pobladores rurales de bajos recursos económicos la posibilidad de adquirir viviendas más higiénicas y seguras. Los ranchos precarios con pisos de tierra, paredes de adobe y techos de paja son lugares ideales para la cría de vinchucas. Asimismo, también es responsabilidad de los gobiernos informar a la sociedad de la gravedad del mal de Chagas, de sus riesgos y de las medidas preventivas. La información debe llegar por todos los medios posibles y a todos los estratos sociales.   Para el control de esta parasitosis es muy importante impedir la reproducción de los vectores mediante fumigaciones programadas.
Fuente: "CIENCIAS BIOLÓGICAS" - http://hnncbiol.blogspot.com